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C _ _ _ _ _ y U__ T _ _ _ _ _ _ _ _ A _ _ _ _ _ _
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Los indios eran reconocidos por su fama de ladrones en el Huila. Desde tiempo atrás, habían sido parte de importantes robos a diferentes departamentos. A través del tiempo fueron perdiendo miembros, algunos importantes otros no tan relevantes y por esa razón su popularidad cada vez fue siendo menor. Este grupo delincuencial, mientras estuvo en auge, llegó a tener más de 100 indios al servicio de una dama cuyo alias era “Andra”, sin embargo su nombre real era “Eluney”. La banda llegó a ser tan importante que por un momento casi llegó a dominar todo lo que comprende la Región Andina.
A pesar de que los indios conocían el valor del collar que ahora llevaba Eréndira ignoraban el poder mágico que este pudiese llegar a tener, vivían siempre aferrados a sus ideales de trueque y comercio ilícito a toda costa, debían idear una persecución exitosa para dar con el paradero del collar sin saber hasta dónde estarían dispuestos a llegar por semejante pieza.
Así, inicia un juego más del destino; cuyas piezas son ya conocidas pero sus rumbos siguen extraviados por los azares de la vida, la valiente Eréndira escapando de su pavoroso pasado, el joven Ulises clamando por una prueba de amor devoto y una imagen más de su amada, y por otra parte los indios ansiaban saciar su sed de poder y ambición.
Ahora bien mi querido lector, hago una pausa aquí para preguntarte si es de tu agrado estas travesías que vivió la pobre Eréndira, ella al igual que muchas mujeres colombianas, ha tenido que pasar por una gran cantidad de sinsabores, pero este es el momento que se le ha delegado para levantar su cabeza y declamar su puesto como heroína en esta historia. Sin embargo, tú, aquel que estás leyendo estas palabras, eres quien tiene el poder de darle a Eréndira una continuación y no parar en este momento. No pierdas el hilo de la historia, ya veras que a los indios malvados se les dará su merecido, ¿o no?, solo lo averiguaremos tras seguir sus rastros a través de estos párrafos.
Luego de recorrer algunas aldeas y municipios y seguir rastros de pisadas, los indios pasaron por Neiva, Santa María, Yagua, Tesalia y Paica entre otros municipios. Los 7 indios lucían un tanto cansados. En un comienzo estaban seguros de que las huellas que seguían eran de Eréndira, con el paso entre un municipio y otro, estaban empezando a dudar si realmente llegarían a algún lado. Desesperados por el hecho de haber tomado un camino sin rumbo, por su naturaleza robaban objetos a escondidas a pesar de que en muchos de los pueblos en los que habían estado, la gente parecía haberse organizado para atrapar a los ladrones, castigarlos y luego dejarlos sin nada a la intemperie en el desierto como parte del castigo, ellos lo hacían sin que les importarán tales rumores. Cada camino parecía un laberinto eterno, cientos de personas y calles, mujeres rb en todas las direcciones.
Esta vez, en el pueblo en el que estaban, la noche caía y la luna cada vez se veía más llena, estaban a punto de acabar su búsqueda por el momento. La gente ya había empezado a refugiarse en sus casas y solamente algunas personas se quedaban rondando, habían borrachos, algunos tan ebrios al punto de no poder caminar, vagabundos que solían dormir por las calles en grupos y uno que otro trabajador. Nada más allá de personas que ya habían visto y de las cuales no habían obtenido ningún tipo de información. Habían estado preguntando una y otra vez por todo, recientemente habían robado algo de comida y otras baratijas cuando de camino a la pieza donde solían dormir los siete cuando escucharon a un vagabundo hablar sobre Eréndira.
VAGABUNDO
(borracho)
- "Esa mujer si que es bella, gracias al cielo que pude estar con ella, aquel que no conoció a Eréndira no conoció el cielo. Esa abuela si que era una desgraciada pero nos dio la oportunidad, ¡qué cosas digo! nos vendió la oportunidad de pasar un rato con ella".
El segundo jefe al mando de los indios cuyo nombre era Timbú, se detuvo y examinó cuidadosamente al hombre y lo que estaba diciendo.
JEFE 2
Hamre (Pensando)
- "Ese vagabundo lleva unas ropas muy sucias y desgastadas, debe llevar varios días sin asearse, sin embargo, creo haberlo visto por aquí, alguna vez he de habérmelo topado, éste debe ser el lugar habitual donde descansa. Debo convencerlo de que me diga el paradero de Eréndira, así me toque darle una “propina” por su información o una golpiza en caso de que se ponga difícil".
Con firmeza, Timbú se acercó al vagabundo en aquella esquina oscura, llena de basura y sobras de comida.
TIMBÚ
- "Buenas noches caballero".
VAGABUNDO
- "Buenas noches señor, ¿en que le puedo servir?, ¡espere! ¿es usted Timbú, el jefe indio?"
TIMBÚ
- "El mismo. Lo oigo muy emocionado hablando de una bella dama, puede decirme donde encontrarla, así como usted, yo también quiero encontrar a ese anhelado cielo del que usted habla".
El Jefe en segundo lugar batía una bolsa de monedas de oro y un pan en sus manos mientras hablaba con el vagabundo.
VAGABUNDO
- "Primero quiero decir que es un honor conocerlo en persona, al igual que usted yo era muy intrépido en mis días de juventud y en aquellos días conocí a su padre, fuimos realmente amigos, pero bueno, no daré más vueltas, con mucho gusto le diré hacia donde se ha ido Eréndira".
El vagabundo inició su relato sin percatarse de que Timbú tenía malas intenciones.
VAGABUNDO
- "La bella Eréndira ha pasado hace un día por este pueblo, iba con mucha prisa rumbo al sur, por eso no me reconoció, sin embargo señor, quiero decirle una cosa ya que la recompensa luce tan jugosa y justa; tenga cuidado al tratar de ubicarla, de seguro debe ir con su abuela y esa mujer no es de buenas pulgas, además llevaba en su cuello un bonito collar, que por lo que he oído, es un artefacto que la protegerá de todas las malas intenciones en su contra".
TIMBÚ
- "Gracias buen hombre".
Sonrió dándose media vuelta y haciendo una señal a sus compañeros le dijo al vagabundo:
- "En cuanto a mi padre, tuve que asesinarlo ¡jajaja! quizá le parezca interesante y tentadora saludarlo en el más allá".
Los demás indios golpearon al vagabundo hasta dejarlo inconsciente y casi al borde de la muerte. Los vagabundos al lado estaban aterrorizados.
TIMBÚ
- "Como lección, no olviden que a los grandes jefes como yo, núnca se les da consejos".
Timbú parecía un poco nervioso después de que el vagabundo mencionara a la abuela de Eréndira, al parecer él la conocía y era más cercano que cualquier pretendiente de Eréndira.
TIMBÚ
(Pensando)
- "Eréndira debe ser la hija de Andra, eso explicaría muchas cosas".
Timbú se sentó por un instante en un árbol cortado que se encontraba junto a él y pensó:
- "Esa desgraciada mujer se merece todo lo que le está pasando a su hija y todo lo que va a pasar, sus acciones del pasado por fín tendrán consecuencias, ¡desgraciada!, por fín".
Timbú aún sentía un profundo rencor en contra de la madre de Eréndira y es que esta cuando era parte del grupo de los indios, enamoró a los dos jefes tendiendo una trampa para que ella subiera al “trono” y fuese nombrada jefa de los indios. Andra consiguió aquello que se había propuesto y rápidamente fue la líder del grupo de más de 100 indios que tenían el poder en la región Andina. Ella fue capaz de guiar a los indios y darles el estatus que hoy en día tienen, sin embargo, Timbú, siendo uno de los jefes engañados, no se dio por vencido, así mismo, le tendió una trampa para desterrarla del grupo que ella prácticamente había creado.
Era más que evidente que Timbú no tuvo el mismo liderazgo que Andra, esto se veía reflejado en la cantidad de indios que seguía en ese momento a Timbú (7 indios).
Timbú recordó que Andra vivió en un pueblo cercano a donde se encontraban en ese instante, además, el lugar concordaba con la dirección que Eréndira había tomado.
TIMBÚ
- "Esa malcriada debe estar buscando sus raíces, pero ¿para qué?. Será mejor que nos apresuremos. ¡Indios! recojan todo y partamos ahora mismo. Si nos apresuramos y viajamos esta noche la encontraremos al amanecer".
Los indios empacaron las mercancías al camión y salieron lo más pronto posible.
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